Eran casi las tres de la mañana. Por lo general estás despierta a esa hora, tu nuevo vicio de rebloguear hace que los estés. De momento escuchas que tu hija se ha levantado, antes de que te de tiempo para cogerla estaba vomitando sobre ti. La llevas al baño donde sigue vomitando. Pasa hora y media vomitando de cada rato, cuando por fin se queda dormida que la acuestas en la cama escuchas algo en la otra cama cuando miras tu otra hija está vomitando también. “Ahora sí se puso bueno esto” pensaste. Has tenido ambas niñas enfermas pero por lo general es una primero y la otra después y definitivamente nunca había sido con vómitos. Bueno se puso cuando estaban las dos vomitando al mismo tiempo, al menos estabas en Gurabo porque llegas a estar en Caguas ahí se hubieran puesto los huevos a peseta como dicen por ahí. Más por el hecho de que no tenías teléfono, porque si hay algo con lo que tu mamá no transa que con alguien vomitando. Ella te ayuda en todo, en todo, menos cuando se trata de vómitos, de manera que tenías a ambas nenas vomitando al frente tuyo. Entre toallas, sábanas, piso, ropa repleto de vómito, pensabas en qué decisión tomar, ¿emergencias sí o no? Eran las casi las seis de la mañana, no habías dormido nada, “bueno un vómito más y salgo para el hospital” Así pasó, ya las 6:30 ya iban de camino para emergencias. Por el camino te comienzas a sentir mal ¿es en serio? Te preguntas, llegando a emergencias le dices a tu mamá que se pare, sí, vomitaste en el parking de Ponderosa. “Esto no es real” te repetías, no se puede así, las nenas enfermas y yo también”. Llegan a la sala de emergencias, que al menos estaba vacío, la chica te pregunta si te vas a atender a lo que respondes que no, solo las nenas. Atienden a las niñas rápidamente una pediatra bien amable (sarcasmo), “Pasen a las cunas 3 y 4 que hay que ponerle suero”.
Cuando ves a la enfermera y el enfermero, que dicho sea de paso estaba como quería, llegar con el equipo solo pensaste en una cosa: el espectáculo que Yesmar hizo una vez en el laboratorio donde la enfermera salió golpeada, “Si eso fue con una muestra de sangre no imagino que será con un suero” Comenzaron con Yesmar, “se jodio esto cuando Maia vea el show de Yesmar no va a querer que la atiendan”. Para tu sorpresa Yesmar se portó mejor, mucho mejor, de lo que pensaste. Luego le tocó a Maia y apesar de la clásica que la enfermera le llamara Mia como 10 veces, Maia se portó muy bien también. Mientras les ponían suero a ellas, tú solo deseabas salir corriendo al baño a vomitar, y así hiciste en cuánto terminaron con las niñas. “Deberías tratarte también” te decían los enfermeros. “No puedo dejar las nenas solas ni mami puede hacerse cargo de las tres, pero gracias”, le respondiste. Pasaron las horas y estabas literalmente como las tecatas, quedándote dormida en cuanta oportunidad había. En una de esas el conserje, que dicho sea de paso también estaba bien bueno, te habla. ¿En serio él me está hablando en las condiciones en las que yo estoy?, le respondes a lo que te pregunta le explicas que las dos nenas son tuya y que estaban las tres en las mismas, también te aconseja que te trates y te dice que cualquier cosa estaba cerca. “Aja, eres conserje, no enfermero”. pensaste nuevamente, pero solo le das las gracias y tratas de volver a dormir.
Luego de al menos 5 vómitos comenzaste a pensar diferente, sí me parece que me tendré que tratar. Tu mamá había salido a comer y estabas tú entre medio de dos cunas con un zafacón de frente. Bonita escena, decías. Llegó tu mamá, cuando vas a vitales la chica te dice: ¿Ves? Tuviste que virar, no entiendo porque te quisiste hacer la súper mamá. ¿La súper mamá es en serio? ¿Tienes hijos? Te dieron ganas de preguntar, ellas son primero no importa como yo esté. Sin embargo no tenías ni fuerzas ni ánimos para responderle nada. Te atendieron y justamente te iba a tratar como a las niñas, con suero. Piensas en tu mamá, siempre ahí cuando más a necesitas.
El medicamento que le habían puesto a las niñas había dado resultado llevaban unas cuantas horas durmiendo. Definitivo nada es tan malo como parece, le decías a tu mamá mientras veías que la estadía en sala de emergencias había salido mejor de lo que pensabas, sin contar también el reguero de nenes lindos que habían en aquel lugar, por nenes lindos te referías a enfermeros, doctores, paramédicos y el ya mencionado conserje, tanto fue así que tu madre te preguntó si no te interesaba hacer un grado asociado en enfermería y te pidió que si ella se enfermara la llevaras allí. Entre el chiste y el dolor, llegaron a ponerte el suero, listo se supone que te sentirías mejor.
Tres por uno mami, te lo acabas de llevar, dicho esto Maia se levantó. Ay Maia, ¿ahora? ¿Ahora que no te puedo atender? Acto seguido Yesmar se levanta, sí definitivo ahora empieza lo bueno. Se antojaron de ir al baño, Yesmar quería comer, Maia quería leche, leche, no jugo, no refresco, leche. Al menos esas horas pasaron algo más rápido, les dan de alta, ya se sentían mejor solo estuvieron de 8 a 5:30 en el hospital, al menos todo iba bien, todo hasta que llegan a Gurabo. No hacen más que llegar a Gurabo y tu mamá se tuvo que volver a parar, Angélica estaba vomitando, otra vez. Te dio fiebre, escalofríos, vómitos, en fin de todo ¿y las nenas? Bien gracias, Maia había recargado energías en el hospital y Yesmar estaba peleando porque quería pizza en vez de galletas export sodas. Bueno era tal lo mal que te sentías que ni para la computadora miraste. ¿En serio? ¿Cero Tumblr y cero Facebook? Sí el cuerpo me pide cama. Agradeces una vez más que tu mamá es excepcional, durmió a las niñas y pudiste dormir.
Un día difícil sin duda, pero como siempre dices, nada es tan malo como parece, siempre puede ser peor. De todos modos les iba a pasar así que porque no matar tres pájaros de un tiro.
No hay comentarios:
Publicar un comentario