"Aquel que tiene un porqué para vivir se puede enfrentar a todos los "cómos". Nietzsche
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miércoles, 26 de octubre de 2011

Dulce


Si hay alguna palabra que definitivamente NO me identifica es dulce. Puedo llegar a ser de todo excepto dulce, a lo más dulce que quizás pueda llegar a es a Sweet and Sour, pues no soy una persona muy afectiva, amo intensamente, sin embargo demuestro mi amor con más que besos, abrazos, o palabrería bonita, soy bien práctica y realista, lo que muchos pueden confundir con negativa, de manera que escuchar a mi hija diciéndome “mamá tú eres dulce” me deja de una pieza. Siempre que lo dice me causa risa, -¿Dulce Yesmar? Sí mamá eres dulce, y me soba la cara “eres la mamá más buena, dulce, y linda que existe.”  

Tiene apenas casi 6 años y aún sigo pareciéndole buena (excepto cuando la mando a bañar) y es la única persona que me describe con el adjetivo dulce, por ahora. Recuerdo que yo solía llamar amargada a mi mamá: cuando me decía que no, cuando me mandaba a dormir temprano, cuando me obligaba a levantarme temprano, cuando no me dejaba salir, cuando no me dejaba hablar por el teléfono hasta las tres de la mañana, cuando me criticaba los novios, cuando me reprendía los 20 demonios y malicias que según ella “cogía” en la calle, cuando me regañaba por hablar malo (aún lo hace), cuando me exigía llegar temprano, cuando me hacía bajar el radio, cuando me mandaba a callar en la iglesia, cuando me aconsejaba cambiar de amistades, etc. etc. etc.  Para mí mami se había convertido en una amargada desde que cumplí más o menos 9 y lo siguió siendo hasta que me tocó a mí ser madre, fue entonces que comprendí algunas de esas cosas que la hacían verse ante mis ojos como una amargada.

A pesar de que sé que llegará este día en que pase de ser la mamá más dulce del mundo a la más amargada sobre la faz de la tierra, me hace sentir muy bien y muy feliz saber que aunque quizás no soy la madre más afectiva a nivel de empalagosa para mis hijas, el amor tan inmenso que siento por ellas y que demuestro muy a mi manera, ellas lo saben comprender y ellas los captan tal y como es, siento que esa conexión que nos une más allá de estar todo el día con besos y abrazos (que no m mal interpreten si les doy y por montones) les llega y que Yesmar pueda ver en mi no solo una persona dulce sino la más dulce del mundo me llena de alegría, por lo que me lo seguiré disfrutando mientras me dure. 

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