"Aquel que tiene un porqué para vivir se puede enfrentar a todos los "cómos". Nietzsche
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domingo, 18 de septiembre de 2011

¿Y papá?

¿Y papá? Cada vez que el sonido de esas palabras entran por tus oídos tu cuerpo se estremece y tu corazón se detiene por fracción de segundo. A pesar de que sabías que esto sucedería desde antes de que ella naciera, nunca estás preparada para escuchar esas palabras, pues al contrario de tu otra hija, que tal vez su papá no vive con ella ni la procura todos los días, ella no tiene papá, ni tan siquiera su familia paterna sabe de su existencia, por lo tanto eres tú y los tuyos quienes están para ella, lo que a ti te parece suficiente pero aparenta ser que no lo es del todo.

¿Y papá? Retumban estas palabras en tu mente. “Ella no necesita un papá”, te repites hasta el cansancio, tus amigas difieren de ti, “tú no sabes lo que no es tener a tu papá” te dicen, otras te apoyan “es mejor no saber de él que saber y que no esté ahí para ti, déjala algún día ella entenderá.”  No sabes que hacer tú no tienes el control de eso, si él decidió irse pues él se lo pierdes te mantienes firme en ese pensamiento, hasta que ves que tu hija mayor se va con su papá y la chiquita le llama papá a él, y tú le dices no mami ese es el papá de tu hermana y te pregunta ¿y papá? Y toda tu filosofía y pensamientos se van al piso.

 A eso añádele que pasa un día espectacular de piscina, juegos, cine, en otras palabras dices hoy tuvo un buen día cuando en la noche vuelve y te pregunta: “mamá ¿y papá?” Suspiras pensabas que ella se sentía llena, que había pasado un lindo día, que no le faltaba nada y de repente la temible pregunta te avisa que lo quieras o no reconocer algo está faltando en ella.

La única figura masculina que ella tiene es la de tu papá al que irónicamente la grande llama papi y ella simplemente abuelito. No dejas de pensar que harás pues ahora tiene 2 años y puedes evadirle la pregunta con cualquier cosa, pero ella crecerá y exigirá respuestas. De que necesitas ayuda profesional no hay duda pero tu miedo es más grande que tú, estás en negación no quieres que llegue ese momento pues aunque estás segura de que has hecho tu mejor esfuerzo para que ella no sienta ese vacío esa pregunta te restriega en la cara de que no ha sido así.  

“Papas hasta en el mercado”

Búscate un novio te dicen tus amistades e incluso tu familia. Un novio, como si eso resolviera el problema. En primer lugar no has encontrado, (aunque no lo estás buscando pues estas  muy bien sola con tus dos hijas y no te hace nada más para ser feliz)  ningún hombre que merezca ocupar un espacio en la vida de tus hijas y en segundo lugar ni te creas que es así de fácil que un hombre decida correr con una responsabilidad que no le corresponde. Que has vivido de cerca casos en que eso ha pasado, sí, pero no por eso signifique que eso te pasará a ti, así que la idea del novio la descartas automáticamente. “No gracias, no me interesa”  Cierras la puerta a esa posibilidad.

Te resignas en pedirle a la vida que el momento en que ella esté preparada y capacitada para esas respuestas tú puedas revestirte de sabiduría y fortaleza para darlas.

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