"Aquel que tiene un porqué para vivir se puede enfrentar a todos los "cómos". Nietzsche
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viernes, 23 de septiembre de 2011

Mujer y Madre

Quienes me conocen saben que no me esfuerzo mucho en arreglarme, no porque esté bien buena y no lo necesite, si no porque en realidad no me importa.

 La imagen, el vestirse a la moda, tener veinte pares de zapatos en el closet que después no voy a usar, el no salir de la casa sin maquillaje, hace 500 dietas para rebajar, dejar la mitad del sueldo en uñas y el “hacerse “el pelo, son una sarta de estupideces que no van conmigo, claro respeto a quienes lo practican pues cada cual hace con su vida y con su cuerpo lo que quiere, pero ese no es mi caso. Yo no tengo ni el tiempo ni el interés para esta pensando en esas cosas.

Angélica es que no eres una mujer normal. Bueno tal vez no lo soy pero sigo siendo mujer aunque anormal pero mujer, lo que significa que también debo preocuparme por estas cosas aunque sea de vez en cuando. Alguna que otra vez me maquillo poco, porque tampoco me gusta el bondo en la cara, pero lo hago algo de corrector que tape un poquito las ojeras no viene mal nunca, liner (si no tengo alergia) y un poco de polvo es lo más que puedo usar para el diario, ahora si voy a salir pues puede que le añada alguna que otra sombra, lipgloss y rímel, incluso mis hijas se asombran cuando me ven maquillada. Los zapatos altos incluyendo las plataformas no son parte de mi diario ni aunque me paguen, creo que para mí la comodidad es más importante que cualquier pendejo me diga algo en la calle, la mayoría del tiempo parezco lesbiana lo que me gusta pues  de esta manera me evito a los babosos, y dejo los zapatos alto para la noches que me escapo y salgo a algún lado,  con la ropa me pasa igual que con los zapatos mientras más cómoda mejor así que un mahón o un corto una camisilla y pal carajo la tela se deja para momento especiales, pero el pelo, ay mi madre el pelo, peinarme es algo que me da trabajo hacer, aún así de vez en cuando digo Angélica te tienes que secar el pelo.

Hace tres semanas que llevo diciendo esto. Y es que después de un día que comienza peleando conmigo misma para salir de la cama, peleando con Yesmar para que salga de la cama, llevando a Yesmar a la escuela, yéndome yo para la universidad, salir de la universidad coger los tapones de las 5 y 6 de la tarde, si no pasa nada en el camino lo que es muy raro pues casi siempre pasa algo, llegar a la casa, pelear con Yesmar para que haga las asignaciones, pelear con Maia para que deje a Yesmar hacer las asignaciones, obligar a Yesmar a meterse a bañar si aún mami no lo ha logrado, aprovechar y bañarme también, intervenir en las 20 peleas que tienen Maia y Yesmar antes de dormir, luchar para que se duerman, y cuando al fin eso pasa que es regularmente después de la 10,  preparar el uniforme, las meriendas, verificar que las tareas hayan sido todas completadas, mirar el reloj  ver que son casi las 12 ¿quién se anima en pasarse una plancha? Sin duda yo no. Estudio si tengo que estudiar, busco las nenas (al cuarto de la abuela donde siempre terminan durmiéndose) apago todo me peino mañana digo una vez más.

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